Bubangos al sol

25.7.06

La Trampa
Leo en un blog de El Mundo el post de una persona presumiblemente musulmana que critica la actitud racista de "los madrileños" hacia "los musulmanes", así como el desconocimiento de su cultura. Para apoyar sus argumentos críticos, aduce que "los madrileños" prefieren a "los sudamericanos" a la hora de alquilar sus viviendas, argumentando que esta preferencia se apoya en el desconocimiento de la cultura a la que ella pertenece. Pero aquí no acaba. Añade no comprender cómo es posible esta preferencia teniendo en cuenta que "los sudamericanos" son: ruidosos, les encanta el alcohol y manifestarse alcoholizados en la calle; son sucios en los espacios públicos... Los sudamericanos.

Algunos días después escucho el buzón de Siglo XXI (Radio 3), donde la gente escupe sus odios, fobias y pasiones. Una joven presumiblemente sudamericana, colombiana de presumible bagaje cultural, afirma odiar a "los españoles" porque "los españoles" la odian a ella por ser "inmigrante" y afirma tener que que estar "siempre" justificando su espacio. Sentencia que no puede comprender una cultura que desprecia la vida de los animales y que basa parte de sus manifestaciones festivas en dicho maltrato. Dijo que le daba asco y que odiaba a "los españoles". Llamaba desde Madrid, y era quizá de Medellín, cuna de toreros históricos y sede de uno de los mayores tendidos del mundo. Quizá haya para ella una explicación que data de hace 500 años.
La intolerancia puede no solo alcanzar dimensiones descomunales. Puede manifestarse sin límite de odio, aplastando todo raciocinio. El caldo de cultivo lo vemos a diario, lo tenemos aquí, en estas líneas sin ir más lejos, ya que me veo obligada a desmarcarme del comentario odioso por presumiblemente ser "española". Me veo inmersa consecuentemente en la gran espiral racial, luchando por no caer en el saco de los que tiran la cabra del campanario y clavan banderillas.
Yo clavo banderillas sobre la colombiana que a su vez es odiada por la musulmana por proalcohólica callejera y que a su vez es odiada por los gitanos que apalean a unos gays en una piscina municipal, y unos gays que....
La trampa está tendida.