Bubangos al sol

26.6.06

Paradoja del consumo
He decidido comprar unas palomitas para ver El Código Da Vinci. No esperaba mucho de la peli, así que decidí comer para completar mi ración de entretenimiento de domingo. Acudo a la barra y solicito una ración de palomitas pequeñas, las más pequeñas que tuvieran. Su precio: 2,10 euros. ¿Algo de beber? Pues sí, venga, dame una coca cola. ¿Sabes que por 10 céntimos más te llevas las palomitas medianas y la coca cola mediana? Me parece muy bien, pero no quiero, gracias, no me place el cargamento de palomitas ni aspiro a elevarme a las alturas con la coca cola...Es entonces cuando el empleado de la cadena de cines me mira espantado. No entiende mi lógica, porque mi lógica desprecia la oferta. ¿Qué más da que no tenga hambre? Pues tiro las palomitas que sobren a la salida, mientras pongo a caldo la cinta que acabo de ver. Estoy loca y es evidente.
Estoy ahora en una afamada tienda de ropa interior cambiando un regalo. El coste del regalo es de 19 euros, pero mi artículo de cambio solo cuesta 17,95. La joven de la caja, azorada por el bailde de cifras, me invita, me suplica que busque algo que complete la cuenta: "lo que sea".... De repente me veo ahí, en medio de ese enorme pasillo de sujetadores, bragas y complementos en busca del objeto que culmine la compra exitosamente para todos. Elijo unos calcetines de oferta (en junio madrileño). La joven de la caja pide ayuda inmediata a otra joven de probadores: debido a las rebajas, aún no alcanzo el precio del regalo. En un esfuerzo diplomático les conmino a quedarse con lo que sobra, que me da igual, que deseo abandonar en ese momento el establecimiento del disneyworld del tanga. Asustadas, intentan descodificar mi propuesta, pero ésta no tiene sentido, no cuadra con los deseos del consumidor experto.
El consumo tiene esas paradojas viles, y otras aún más descabelladas, como la ley de la oferta y la demanda, la ley del suelo o los chiquiprecios.Recomiendo una lectura amena como pocas, alejada en apariencia de esta reflexión filosófica: "El Gobernador", de Miguel Sousa Tavares, una obra afamada en Portugal y apenas reconocida en estas tierras, sobre las últimas colonias portuguesas, las formas de la esclavitud y la belleza de un mundo que va más allá del centro comercial.

3 Comments:

  • Bienvenida de vuelta.
    Me apunto la recomendación literaria.

    By Blogger ATT, at 1:15 p. m.  

  • Cuánta razón.. Lo de las palomitas es absurdo, pero por qué nos hacen creer que es lógico comprar algo para luego tirarlo simplemente porque sale más barato comprar más cantidad?

    By Blogger Nobody's perfect, at 3:47 p. m.  

  • Además, yo añadiría lo inquietante que resulta la presión psicológica a la que el concepto "consumo" puede someternos. Pongamos el caso de los móviles: tengo un móvil desde hace 3 años y medio. Funciona como el primer día. Sin embargo, mucha gente encuentra "simpática" la extravagancia de mantener ese móvil, habiendo podido adquirir uno de 17ª generación.

    By Blogger Estefanía, at 8:58 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home