Bubangos al sol

27.1.06


La belleza inconfesable de Brokeback Mountain
Annie Proulx, la autora del relato en que se basa la que para mí ya es la película del año: Brokeback Mountain, comentaba en una entrevista que para ella el paisaje era el elemento clave que toma el pulso a sus historias. En la película de Ang Lee el paisaje son en realidad las Montañas Rocosas, que se convierten en la metáfora de la pureza que contiene la otra naturaleza salvaje de la película: la de los amantes. Brokeback no es una historia sobre la homosexualidad , sobre vaqueros, sobre la América profunda y asfixiante. Todo eso es el fantástico envoltorio que define el destino de una historia de amor sin modelar, tosca, apasionada, irregular... emocional y salvaje.
Recordaba, según la veía, otra gran pequeña historia épica de amor y paisajes de la América insondable: "Una historia verdadera" (The Straight Story), de David Lynch.
Apenas hay personajes que se cruzan, apenas hablan, pero cuentan más que la mitad de todas las películas que haya podido ver en lo que va de década. Los dos principales echan el resto en sus interpretaciones, y la escena en que uno de los muchachos visita a los padres del otro me parece que pasará a la historia del cine como ejemplo de clímax cinematográfico, de guión magistralmente culminado, de intensidad narrativa y de llorar hasta morir en la butaca.
Imprescindible ,y para mí, inolvidable.