Bubangos al sol

27.12.05


La delgada línea
Las últimas semanas he leído dos artículos reveladores sobre África y sobre el concepto de Desarrollo y de Ayuda. Uno pertenece al escritor estadounidense Paul Theroux, y ha sido publicado en El Pais, y otro forma parte de un extenso reportaje de National Geographic sobre la gestión de la Ayuda Humanitaria en el mundo. En ambos se plantean cuestiones diversas, pero me ha llamado la atención la coincidencia de opiniones entre el escritor y diversos cooperantes experimentados de Cruz Roja Internacional. La delgada línea que separa ayuda y caridad, apoyo satisfactorio para fomentar el desarrollo y exceso de intromisión con efectos perversos, resulta especialmente frágil en el continente vecino. En ambos reportajes se incide en las donaciones que se pierden, en la mala gestión de los cargamentos, en la simplificación mediática de la realidad africana y en el exceso de protagonismo de muchos agentes y lobbys de cooperación.
Todas esas moléculas que forman el complejo circuito internacional puede extrapolarse fácilmente a las relaciones interpersonales, al verdadero espíritu y amor que mueve a muchas personas que desean ayudar, pero no por ayudar sin más, sino por unas profunda necesidad de autoafirmación, satisfacción personal, convicción política o incluso rencor. Sin embargo, hay muchas otras personas que no colaboran con ninguna ONG ni han trabajado jamás en una de estas organizaciones con nombre y apellido y multitud de letra impresa en prensa, ni han viajado un mes a Guatemala para opinar después a voz en grito sobre el conflicto de Colombia o la opresión del pueblo saharaui. Hay personas que no tienen esa capacidad crítica y deseos de cambiar el sistema. Hay personas que no saben lo que es el sistema. Hay personas que ofrecen enseñar a otros lo poco que saben, que ayudan a descargar una carga, que apoyan en silencio los últimos instantes de un enfermo agonizante, personas que no opinan pero tienen un criterio, que emplean en su pequeña empresa familiar a un inmigrante indocumentado por su cuenta y riesgo... Etcétera. Los otros también importan, los Médicos sin Fronteras, la Cruz Roja, Oxfam... pero el objetivo no son siempre esos grandes eslabones de la cadena, sino los pequeños granos de arroz que llenan el cuenco. El equilibrio entre una cosa y otra quizá sea una parte del secreto para que la delagada línea se convierta en el fortalecido eslabón de eslabones que sueña nuestro planeta.