Bubangos al sol

24.11.05


Ruido como de espadas chocando...
El otro día fui en Metro al aeropuerto, y recordé uno de los más brillantes pasajes de "El curioso incidente del perro a medianoche" (Mark Haddon. Ed. Salamandra) en el que Christopher describe la llegada de los trenes de metro a la estación con una precisión tan simple como hermosa. Cuando saco a mi gato Boo a la calle me doy cuenta de la cantidad de ruidos que nos rodean. Yo hago esfuerzos por no ponerles atención, pero él los sufre, como Christopher, sin razonamientos. No es más que ruido.Recuerdo hace unos años que en Siglo XXI, de Radio 3, se dedicaron a reproducir durante unos minutos los sonidos de una calle cualquiera de Madrid. Coches, pasos, puertas, murmullos, conversaciones en lenguas extrañas, líquidos, máquinas indefinidas y ese gran ruido remoto en forma de nube de humo que envuelve a la ciudad en su burbuja. Esa saturación a veces me impide prestar atención a cada parte del todo. De cualquier todo, del interior y del exterior. Y entonces me siento como Christopher, deseosa de taparme simbólicamente los oídos y escuchar mi propio y armónico ruido interior.

3 Comments:

  • sí, es una comparación muy chula, por qué no se me habrá ocurrido a mí...

    By Anonymous Anónimo, at 12:12 p. m.  

  • los gatos se parecen a sus dueños...

    By Blogger Salsa, at 8:12 p. m.  

  • los gatos se parecen a sus dueños...

    By Blogger Salsa, at 8:13 p. m.  

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